Búsqueda Espiritual Independiente

Camino interior, autoconocimiento, crisis, despertar, La Luz, AmorDios.

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Deseo contactarme con personas que hayan tenido alguna experiencia similar a las que siguen o al menos haberse planteado el propósito de sus vidas.

En mayo de 1979, a la edad de 20 años, surgió en mí el planteo: éste es un mundo de violencia, mentira y maldad; si la Verdad y la Felicidad existen, desde hoy me propongo encontrarlas!

A partir de entonces pondría en tela de juicio cualquier afirmación hecha por quienquiera hasta comprobar su veracidad por mi propia experiencia.

Dejé la carrera de contador y comencé la búsqueda por los libros porque pensé que era la forma más práctica de recolectar información. No habiendo sido muy lector empecé a leer con avidez sobre filosofía, psicología, sociología, política, economía, novelas, poesía y especialmente orientalismo (sobre todo Krishnamurti y budismo zen) ya que prometía una satisfacción directa e inmendiata a mi inquietud.

Al mismo tiempo practicaba yoga "casero" en base a la bibliografía de que disponía, llegando a alcanzar un estado de paz y desapego profundos cuya expresión sobrenatural más importante fue estando en la posición de flor de loto tener la vivencia de extracorporeidad.

Sin embargo, después de algunos meses observé un estancamiento y me di cuenta que estaba aislándome del mundo. Abandoné los libros y el yoga e inicié un curso de alfarería a fines de ese año y las carreras de asistencia social y psicología social junto con la práctica de kung fu al año siguiente.

Mi tiempo estaba colmado de actividades y relaciones que me provocaban bienestar por la intensidad y el caudal de experiencias que vivía.

A mediados de ese año 1980, una compañera con quien estudiaba asistencia social me invitó a una reunión del grupo de que formaba parte llamado "La Comunidad". Concurrí y después de un breve período en que me informé de su doctrina, abracé la causa institucional con gran entusiasmo y dedicación.

"L.C." se definía como una institución social y cultural orientada al desarrollo y equilibrio del ser humano, sin fines de lucro ni connotaciones religiosas o políticas.

Sostenía como ideas centrales:

a) "No hay sentido en la vida si todo termina con la muerte" (la creencia en la trascendencia personal como medio útil para encarar la vida positivamente).

b) "Humanizar la tierra"( romper la incomunicación y el aislamiento egoístas de personas y grupos que forman el medio inmediato de relaciones personales).

c) "Desterrar la violencia" (impulsar la no violencia).

d) "Trata a los demás como quieres que a tí te traten".

A la par que realizaba la difusión de estas ideas entre mis conocidos, comencé a experimentar extraños cambios en mi interior.

Empezaron a alternarse períodos de algunos días de euforia con otros de tristeza. Durante los primeros me sentía con muchas fuerzas, exacerbación del deseo sexual, convicción absoluta hacia las palabras que pronunciaba y proyección de mi yo interior hacia los demás. A veces, de noche acostado me sentía como una usina nuclear pronta a estallar, tenía mucho calor, temblores, contracción general del cuerpo con dificultad para respirar y desesperación y desolacíón por la incertidumbre sobre lo que vendría.

En otros momentos experimentaba desgano, inseguridad y temor al ridículo de hablar a otros sobre ideas positivas. Mientras dormía frecuentemente tenía pesadillas persecutorias y otros sueños más tranquilizadores con relación al agua.

Estas etapas se fueron atenuando hacia un equilibrio creciente de paz, comprensión, fortaleza y alegría. Comencé a tener algunos breves momentos en que mi visión se iluminaba y la intuición de recorrer un camino ascendente y de que algo importante se estaba gestando en mí.

Tuve un sueño de extraordinaria nitidez en que era un guerrero solitario armado con una espada y con la capacidad de elevarme y vencer a un ejército numeroso en una batalla nocturna.

Unas noches después tuve otro sueño aún más claro en que caminaba tranquilo por un túnel a oscuras al fondo del cual se veía una luz que me atraía y se intensificaba a medida que avanzaba hasta que llegué al final y la luz inefable de un mediodía en una ciudad desconocida sin sombras me deslumbró.

Dos o tres días después, el 19 de agosto de 1981, siendo alrededor de las 10 de la mañana y estando en mi trabajo, sentí una enorme fuerza luminosa que ascendió por mi cuerpo y que al llegar a mi cabeza resplandeció aún más y transformó mi percepción visual y la forma como hasta entonces había conocido el mundo y a mi mismo.

La experiencia se dio aproximandamente 10 meses después de haberse iniciado los síntomas cíclicos y duró unos 2 o 3 segundos en producirse y sus efectos luminosos se prolongaron por mucho tiempo. Este estado se caracterizó por luminosidad interior y del mundo, profundidad visual, sensación de ventana corporal y proyección hacia afuera, certeza de que estaba percibiendo el mundo Real a diferencia de la existencia monótona y gris anterior, sentía el cuerpo más liviano, alegría indescriptible y deseo de expresar la experiencia a otros; claridad mental, podía gobernar mis pensamientos, anulación del temor y la violencia, profunda paz, liberación del sufrimiento.

Relacioné lo que me había ocurrido con la iluminación búdica y con la "ampliación de conciencia o iluminación del espacio de representación" esbozados como objetivos de los estudios de perfeccionamiento interior de "L.C."; aunque mis compañeros no entendían lo que me pasaba.

Sin embargo me extrañaba de que varios interrogantes subsistieran dentro mío: ¿por que existían el sufrimiento, la violencia y la muerte?

Habiendo dado testimonio público de lo que me había pasado, ¿por que los demàs y especialmente mis compañeros no habían experimentado lo mismo?.

Seguí participando en "L.C" aún con más fervor por que sentí que daba satisfacción a mis preguntas originales sobre la Verdad y la Felicidad.

Dado que la institución se había estancado en cuanto a su número de miembros, los "orientadores"me propusieron que me mudase de Santa Fe a Rosario ya que allí había una "estructura" mas numerosa y podría desarrollar una actividad mas fructífera ya que me veían muy entusiasmado.

Acepté y el 4 de setiembre de 1982 me mudé a Rosario luego de vender todos mis libros, discos y equipo de audio; y dejar mis estudios, trabajo y relaciones.

Pasé a formar parte del gurpo dirigencial como secretario de actas de reuniones, tarea que acepté teniendo en cuenta que era recién llegado y no conocía gente.

Me fue ganando una sensación de debilidad cuya causa pensé que estaba en alguna falla en mi interior como había ocurrido en el pasado.

Una tarde se realizó una actividad de trabajo interno grupal llamada "crítica y autocrítica" que consistía en sentarnos en círculo y decir por turno que veía cada uno de negativo en la conducta de cada integrante y en sí mismo. Fue grande mi sorpresa cuando observé que había coincidencia general sobre las falencias individuales de todos y que yo sospechaba con anterioridad aunque en forma difusa pues me costaba dudar de mis "orientadores" a quienes veía como referentes espirituales aunque a veces veía en ellos conductas inadecuadas con la doctrina institucional tales como discusiones acaloradas, burlas, gestos de soberbia, mentiras, tratos descorteces, etc.

Como el objetivo de esta actividad, una vez reconocidos los errores en las acciones era corregirlas y ésto no se produjo; después de algunos días abandoné la institución.

Entré en una situación difícil puesto que me encontraba sólo en una ciudad extraña, sin relaciones y sin trabajo (el dinero que había llevado lo había donado en buena parte a L.C. o lo había gastado para abonar mi parte de alquiler de un departamento y comida.

Sin embargo no estaba desesperado pues en mí llevaba el respaldo de sólidas experiencias vividas, pero pensé entonces que mi "todopoderosa" voluntad sólo me había servido para llevarme a ese callejón sin salida.

Corría por entonces octubre de 1982 cuando vino a mi mente que entre la escasa ropa que tenía y que constituía toda mi pertenencia había guardado una biblia de bolsillo de ésas que editan los gedeones y que nos había regalado a todos los compañeros una compañera evangelista cuando estudiaba asistencia social.

Nunca había querido leerla porque me causaba repulsión el culto de la imagen de un hombre muerto o agonizante colgado de una cruz o la charlatanería de los predicadores. Tenía a Jesús por megalómano.

La tomé, la abrí y empecé a leerla y a medida que lo hacía iba comprendiendo que JESUS VIVIA EN MI.

Allí empecé a tener respuestas definitivas. Tuve la vivencia del viajero que llega a su casa después de un viaje con sobresaltos.

Residí en Rosario un año más viviendo en soledad en una pensión con un trabajo precario padeciendo en paz épocas de penuria hasta que volví a Santa Fe.

Busqué hermanos cristianos en todas las iglesias incluída la católica pero solo encontré hipocresía y complicidad en el desatino de sus cultos.

Desde entonces conocí mucha gente en función de compartir este hallazgo espiritual que no es mío. Viví temporadas de letargo y otras de crecimiento interior y desde el año 2000 gracias a mi Dios a quien vivo unido en su Amor siento su protección y bendición constantes que redundan en un bienestar y conocimiento siempre en aumento.








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